
Soy privilegiada por haber llegado a descubrir y profundizar la acuarela.
Trabajar con transparencias, fluidos de colores a la vez que con chorreos, salpicaduras, retiros e inmersiones de la hoja de papel; es la realidad que me apasiona.
Estudié en la Scuola Italiana de Santiago, donde
manifesté mi amor a dibujar y colorear desde muy chica, con el estímulo de mi profesora básica nacida en Italia y emigrada desde allá a Chile, Olga Costa, quien hoy no está entre nosotros, desde los primeros años de
enseñanza con una gran capacidad pedagógica y vocación, nos estimuló a mí y mis compañeros de curso, con enseñanzas de vida maravillosas y esenciales.
Desde muy chica desarrollé un mundo propio, perdí a mi padre de manera trágica cuando tenía 7 años, eso generó un ambiente triste en mi familia, que generó que yo crease mi mundo propio, pasando gran parte de mi tiempo de niñez dibujando y pintando, esa actividad era el lugar seguro para mí.
manifesté mi amor a dibujar y colorear desde muy chica, con el estímulo de mi profesora básica nacida en Italia y emigrada desde allá a Chile, Olga Costa, quien hoy no está entre nosotros, desde los primeros años de
enseñanza con una gran capacidad pedagógica y vocación, nos estimuló a mí y mis compañeros de curso, con enseñanzas de vida maravillosas y esenciales.
Todo esto lo descubrí con terapias en mi edad adulta.
Mi profesora Olga supo contener mi condición afectiva y a la vez estimuló mi facilidad e interés por pintar y dibujar apreciando y valorizando siempre mis trabajos.Ella era una hermosa señorade pelo gris anudado en un moño con la antigua mentalidad de los pueblos de la Italia de la posguerra, que con sensibilidad y firmeza impartía los valores más profundos de su cultura y seera pero a la ez sensible ética.Nunca la olvidaré.
A mis 9 años, nos trasladamos como familia a vivir a Italia, país de origen de mis padres.Mi madre temió pasar otra guerra en Chile cuando en esa época se instaló el movimiento político de la ” Unidad Popular” y el gobierno de Salvador Allende, durante el cual comenzaban a presentarse desórdenes y escasez de productos y alimentos .Ella había pasado en Italia la segunda guerra mundial y sintió el temor de volver a vivir las situaciones duras y difíciles que le había tocado vivir en su niñez.
La migración algo obligada de mi familia fue buena por un lado, siempre se abren los horizontes al adaptarse a otro país y cultura y más bien dura por la adaptación a una vida diferente.
Regresamos un año y medio después, por la fuerte nostalgia que sentíamos tosdos de Chile, me reinserté en la Scuola Italiana con 12 años , siendo preadolescente y viviendo las cosas típicas de esa edad, pero además manifestando una aptitud para la escritura de las composiciones escolares, teniendo un apoyo y estímulo también de parte de otro profesor, que me hacía clases en la marteria de idioma italiano , el poeta y escritor avecindado en Chile en esa época, Rocco Cambareri, quien premió mi empeño como alumna con un libro de poesía de su autoría llamado “Una chitarra del sud”,autografiado por él con una frase de afecto y aprecio.
Este episodio también me habla hoy a mí misma de mi inclinación a una necesidad temprana de expresar sentimientos y emociones, en varios ámbitos de mi vida.
Olvidaba mi relación con la greda, y mi profesora Luz Concha ,famosa e importante ceramista chilena , que estudió en gran profundidad la cerámica precolombina.Ella me tomó a los 8 años y no olvidaré jamás sus clases que colaboraron en abrir mi alma hacia el arte tempranamente, con ella realicé trabajos infantiles bajo su atenta y aguda guía, coloridos ángeles, Vírgenes, cacharros.Esos objetos me los reencontré de adulta en casa de mi abuela paterna en Italia ( ella no emigró a Chile )cuando viajaba a visitarla,se los lleaba de regalo. Cuando tuve crisis vocacionales en mi edad adulta (era buena realmente para el arte?)por enfrentar las primeras dificultades en el camino del arte y me reencontré con esos muñecos desbordantes de ingenuidad y arrojo ,fuerza expresiva a la vez que i humor,me pregunté cómo podía haber dudado (y profundamente)si mi verdadero camino era o no el arte.

En la adolescencia a parte de vivir las cosas acordes a esa edad,viví mi primera “crisis existencial”, en que me rebelé, estudiaba poco y sólo sabía que habría estudiado arte.Realicé esa carrera en la Universidad Católica de Santiago, aprendí sobre todo dibujo y pintura, mis maestros más significativos fueron Juan Bustamante quien me enseñó a dibujar, Hernán Hogaz quien me enseñó la técnica de las veladuras al óleo, que son capas oleosas y transparentes que van superponiéndose provocando profundidad de campo ( encantarme con éstas sería creo una primera fase en este acercamiento a la transparencia de la acuarela).Luego con mi profesor Ignacio Villegas aprendí las bases del dibujo de la figura humana. También tuve a Gonzalo Cienfuegos en la cátedra de pintura con el cual viví una anécdota que para mí tuvo significado posteriormente : en una clase mirando un área de mi cuadro en ejecución y que estaba yo realizando acuosa u oleosamente, no con cosistencia pastosa y cubriente, me dijo “ eso no está pintado”. Para mi sí estaba pintada esa zona y era como me gustaba pintar.Luego, recordando en el tiempo ese hecho , pienso que también sería un adelanto de que en el futuro escogería una técnica de transparencias como es la acuarela.
Cuando egresé de la carrera de arte me sentí algo perdida, (como por cierto me atrevo a asegurar se sienten muchos alumnos que egresan de esa carrera).En realidad para mi manera de ver, la carrera de arte no prepara para la vida real, creo que hay que creársela, por eso es bastante difícil, o al menos así lo fue para mí. No sabía qué debía hacer y se me ocurrió buscar trabajo en una agencia de publicidad , realizando ilustraciones posiblemente, pues me parecía lo único más concreto realista y aterrizado. Me ofrecí como alumna en práctica no remunerada en la agencia de publicidad Larraín y Compañía, en la Calle Magnere del barrio Providencia que descubrí caminando por ahí. Me recibieron gentilmente y me permitieron realizar algunas ilustraciones que fueron publicadas.

A este punto como no podía quedarme eternamente en práctica y los requerimientos de ilustraciones que necesitaba esa agencia no eran suficientes imagino, como para contratarme, me retiré y un poco frustrada y sintiéndome sin horizontes, entré a trabajar a la tienda de muebles del papá de mi entonces” pololo “, el “Atelier Steiner” .
Ahí realizaba las perspectivas para la venta de muebles , requerían una mirada técnica para la que no estaba preparada académicamente, sin embargo logré aprender a hacerlas con mucho esfuerzo, y me sentí orgullosa de poder hacerlo y este fue mi primer y único trabajo estable y remunerado que he tenido en mi vida, y eso la hace una muy importante experiencia en mi vida y para mi vida.
Contaba además con el aprecio y aprobación del dueño de la mueblería, papá como dije de mi entonces” pololo”, el cual cuando al cabo de cuatro años de trabajar con él, le dije que me retiraría para volver a los pinceles, lo sintió mucho , no queriendo que me fuese.Ocurría que sentía nuevamente una sensación de frustración por no dedicarme a aquello para lo que sí había estudiado, sentía que mi vocación interna reclamaba ahora fuertemente su espacio.
Es importante contar aquí, que esta necesidad de tener un trabajo remunerado era por una necesidad interna personal, pero no práctica, pues yo percibí la herencia de bienes que mi padre dejó al fallecer, y cuya tuición me fue entregada a mis 21 años de edad, herencia por la cual no habría tenido necesidad de trabajar almenos no para conseguir mi sustento vital.
Luego de retirarme de ese trabajo,regresé a los pinceles, esta vez en un taller en la casa de mis padres, con los que aún vivía. aún vivía.Ahi comencé finalmente a reencontrarme con mi ser artístico.Pintaba y dibujaba libremente, buscando un camino.Sabía también que tenía que titularme pues sólo había egresado de mi carrera , pero me faltaba conseguir el título de licenciada en artes, , necesitando para ello, rendir mi examen de grado.
Demoré mucho tiempo con crisis existenciales de por medio, pues no me encontraba nunca lista para rendirlo.Al cabo de unos años, finalmente me atreví,a enfrentar la comisión de profesores artistas, que examinaría mi exposición de grado y la defensa teórica de ésta.
Entretanto, también tuve taller compartido con otros artistas, o sea mi propio taller fuera de casa, en una casona donde v arios connotados artistas tenían sus talleres.
Ahí también sufrí varios cuestionamientos personales me encontré con m propiai identidad ,hice bastantes recorridos experimentando técnicas y motivos, pero seguía sintiendo que no estaba lista para para rendir ese examen o para salir al mundo aexponer mi arte.
Luego exploté.
Mis cuestionamientos existenciales, vocacionales, personales se acentuaron al punto que comencé a ver el cuadro que en ese momento tenía adelante mío, acercarse y alejarse , en una visión angustiosa, sintiéndome muy mal en mi alma y mi mente.
Ese fue el punto en que pensé y entendí que necesitaba ayuda psicológica.Busqué un especialista, la que agradeceré toda mi vida,pues me ayudó con psicoterapia a entender qué me pasaba.
